Azucarillos

La cafetera del Café Bretón, una Spaziale S9 DSP, lo recuerda más o menos así: «Una tarde otoñal de 1994 llegó el Poty al Bretón. La primera vez que le vi por aquí, lo echaron del bar. La segunda vez, le colocó a Colo Cortés un anuncio para la revista Calle Mayor. Luego, unos cuantos anuncios después, lo contrató de camarero. Lo conozco bien: estuve en sus manos durante más de año y medio. Ese día le brillaban los ojos como cuando tenía alguna de sus ocurrencias. Se la contó a Colo: publicar en los sobres de azúcar dibujos de tazas y poemas que tuvieran relación con el café (la infusión, el lugar). “Va a ser —recuerdo oírle decir— la edición de poemas más gansa de la historia de la literatura”.

»Colo habló con Isabel Gago, su compañera, su cómplice, mi dueña: “Que otros hagan cócteles o tapas, que nosotros seremos el café literario de la ciudad”. Y así empezó esto.

«La primera serie de azucarillos salió en enero de 1995. Ocho mil ejemplares. Ochenta kilos. La decimosegunda dicen que saldrá este año. Entre una y otra, quintales de azúcar blanquilla y poemas miles de miles de veces publicados».

José Ignacio Foronda